"La Ruta de Tombuctú"

"La Ruta de Tombuctú"
Mesa de trabajo con Mapamundi de los Cresques ó "Atlas Catalán" 1375

sábado, 1 de agosto de 2015

EL SUEÑO DE LA RAZÓN ENGENDRA MONSTRUOS CUADERNO 1

 




SUMARIO DE CONTENIDOS:

1.- A modo de presentación…

2.- “La Araña”
Primera parte del relato de José Gil “Navegando sin rumbo fijo”



Notas a propósito de la portada:

 -Para este primer cuaderno, nos hemos servido como ilustración alegórica al relato “La Araña”, de una pintura de Odilon Redon (Burdeos, 1840-París, 1916), titulada “La araña sonriente” (1881), © RMN (Musée d´Orsay) / Jean-Gilles Berizzi. Redon, supo plasmar como pocos el onirismo de Poe, y su admiración por Goya, y por sus pinturas negras, y las series de “Los caprichos”, o “Los desastres de la guerra”, se pone de manifiesto nada más contemplar su obra.




A modo de presentación…

Notas preliminares a la presente edición y apostillas a
“Navegando sin rumbo fijo”


        -Este cuento fue publicado por vez primera en mayo de 1996, en un modesto boletín escolar. Años después, en febrero de 2009, su primera parte, con el propósito de ser la base del guión de una novela gráfica, se publicó en un blog denominado Narrativa Gráfica & Literatura Visual.  La presente versión, en la que el texto se encuentra ligeramente alterado y corregido, responde al propósito de mostrar en  público un primer trabajo de lo que pretende ser una serie titulada “El sueño de la razón engendra monstruos”, (aludiendo al título de la magistral estampa de Francisco de Goya, “El sueño de la razón produce monstruos”, datada entre los años de 1797 y 1799) (1). Una suerte de recopilación de cuentos y relatos de carácter truculento y oscuro, que se pergeñó al menos una década antes, allá por los años 80 del pasado siglo, como pretencioso proyecto editorial, que nunca vio la luz.

 Una literatura que hace suyos los miedos exteriores e interiores, que se ponen de manifiesto al apagarse la luz, y que a pesar de tanta tecnología, continúan asechando al ser humano. Que desde sus albores gusta de consumir en forma de cuentos, como antídoto pedagógico al temor ancestral al bosque del lobo, y al bosque de la mente también. “Cuentos delirantes e inquietantes, y que den miedo…”, con esta premisa, el estudio, taller y librería Flamencos de Tombuctú, busca el editar en sus espacios en la Red, tantos relatos clásicos de horror, misterio e imaginación, a modo de antología, como otros de nueva factura. Un género, a fin de cuentas, contemplativo con sus periferias, a menudo repleto de temas y tramas vinculadas a las artes y a la propia literatura como protagonistas y telón de fondo. Albergando y compartiendo evidentes vínculos con lo detectivesco, baste señalar la monumental “El nombre de la rosa” del maestro Humberto Eco (2); con la novela negra, tan sólo mencionar “Dexter”, la adaptación televisiva (al menos en sus inicios), de la novela de Jeff Lindsay, “El oscuro pasajero”, en la que se refleja todo lo perturbador e irónico que resulta estar tentado a sentirse identificado con su protagonista, en su cotidiano proceder, metódico y profiláctico, un monstruo a pesar de la empatía,  aunque este se dedique a exterminar otros monstruos; y con la fisión literaria sobre ladrones de guante blanco. Que se podría resumir, como ejemplos claros de lo expuesto, en el sibaritismo del camaleónico Ripley, ó en la exquisitez y gustos culinarios del doctor Hannibal Lester; ambos recluidos en una imagen alegórica, con el escenario de un jardín de extrañas flores, o patio de recreo de alguna institución, en el que el ladrón de arte y personalidades planea sustraer el retrato de un tal Dorian Gray, y el afamado psiquiatra anota recetas de cocina para antropófagos.

 A aquel primer borrador, se le suman ahora nuevas ideas y conceptos, y también perspectivas diferentes a sus primeras premisas, las que proporciona ese lugar común a medio camino entre géneros, si es que así se puede considerar a ese espacio no muy bien definido, fronterizo, disoluto, mestizo, periférico al realismo fantástico, hijo bastardo del romanticismo, hermanastro del thriller psicológico. Esa ficción en que la narrativa delirante y decadente de Edgar Allan Poe coexiste con el esperpento de Ramón María de Valle-Inclán; la fauna de la bohemia cohabita atróficamente con la deriva pagana al ideal de prerrafaelistas y del Purismo nazareno (3); y en que la pintura atómica de Salvador Dalí interactúa con la teoría del caos, y con la prosa cortazariana de una “Rayuela” ciertamente cuántica (4); y en el que el surrealismo y demás vanguardias artísticas y literarias surgidas antes de la Gran Guerra, y en el periodo inmediato de entre guerras, se dan la mano con el psicoanálisis y con los postulados de Carl Gustav Jung. Dónde la Teosofía de madame Helena Blavatsky, y la magia e iluminismo científico del laird Aleister Crowley, se entremezclan con el terror pre-natural y cosmogónico de Howard Phillips Lovecraft; prolongándose en maestros del arte secuencial hasta nuestros días, con la fantasía redentora y anarquista del mago del caos Allan Moore, y el new-nihilismo expresionista de Frank Miller.

 Rincones poco frecuentados por los moralistas de lo políticamente correcto, aquellos que no soportan un episodio del anime protagonizado por Shin Chan, que creen que The Walking Dead es una simple serie de tv de zombis, o que no le dan una oportunidad a las visceralidad de Arturo Pérez Reverte, y sin embargo hacen de tripas corazón con cualquier best seller  de allende el mar; que creen que el Sherlock Holmes de Guy Ritchie es una mala adaptación al cine del original, y  que prejuzgan y le niegan el pan y la sal a todo aquella manifestación cultural que pueda poner en peligro sus esquemas preestablecidos, que a sus mentes homologadas y repletas de perjuicios gregarios les parezca extraño, o no este recomendado por su gurú particular; y que en la intimidad fantasean con ser protagonista de “Cincuenta sombras de Grey”.

 Esta primera entrega del relato “La araña” (la mitad aproximadamente del total, que se publicará presumiblemente en dos entregas), al igual que el texto completo, adolece de oficio, esto es un hecho que una vez comenzada la lectura, más pronto que tarde se pone de manifiesto, pero ofrece a cambio si se prefiere y siendo benevolentes, cierta dosis de frescura e ingenuidad, de libertad de acción en su composición, tal vez por ello pueda ser de interés, ustedes dirán. Pretende introducir al lector en una realidad obsesiva, y a la vez onírica, surrealista, sin dejar de ser romántica, que en su día fuera inspirada por la contemplación de la magistral adaptación cinematográfica dirigida en1988 por el italiano Ermanno Olmi, del homónimo de la literatura universal y obra póstuma de Joseph Roth, “La legenda del santo bevitore”. Ciertamente no se trata de una relectura de este film, ni de la novela, más bien estos conforman el apoyo y aportan lugares comunes, (el retrato vivido de una bohemia parisina tan bien representada en la figura del protagonista de la novela, Karstak, o por el inmortal Max Estrella en “Luces de bohemia”),   a un relato con tintes mórbidos, que pronto se decanta por otras posibilidades, y que nunca ha pasado de ser un mero ejercicio de composición, y a juicio del que esto escribe, no resuelto de forma satisfactoria aún, puede que, porque siempre aspiró a ser más pintura que palabra, de ahí el intento de convertirlo en su día en novela gráfica.

 Una suerte de relato de viajes, con una escritura repleta de referencias, que buscan ser reminiscencias, a lugares en el mapamundi de los recuerdos de su protagonista. Paraísos perdidos unos, otros, la más de las veces, regiones salvajes e insalubres, marcados con la etiqueta indicador de los excesos. Mapa del tesoro en el que la rosa de los vientos señala puntos cardinales de su alma, lugares no hollados aún en el que pueda encontrar consuelo y redención. Como si albergase un resquicio de instinto de supervivencia. Encrucijada de caminos dónde la propuesta de viaje hacia el corazón de las tinieblas de Joseph Conrad, y el continuo cruzar al otro lado de la frontera de Río Grande, en una huida a ninguna parte al Viejo México, del western crepuscular, fronterizo y atemporal de Cormac McCarthy, se encuentran y se dan la mano, en un continuo jugársela a cara o cruz. Frente a una tercera alternativa que no precisa de ruleta rusa, y preferible al menos para el que esto escribe, su autor, de viajar este verano, aunque solo sea con la mente, a las islas del Pacifico, a Tahití, Bora Bora, Maui… al igual que en su día hicieran Stevenson y Gogen,  A ese paraíso soñado, que también se encuentra a la vuelta de la esquina, tan cerca de aquí, en la provincia de Cádiz, por ejemplo en la playa de Bolonia. Un buen libro como compañía, una cerveza fría, y el rumor de las olas del Atlántico. Creedme esta es una buena alternativa de descanso para espíritus atormentados.



Notas:


(1) -Se ha optado por la forma “engendra”, por considerarla más en sintonía con el carácter de este proyecto.

(2) -Se le puede escapar a alguien la evidencia, nada más comenzar su  lectura, una vez presentada la pareja protagonista, el maestro franciscano llamado Guillermo de Baskerville y su pupilo Adso da Melk,  trasuntos del detective Sherlock Holmes y del doctor Wadson; estos indicios, y otros, algunos mucho más crípticos, trasladan al lector al imaginario de Arthur Conan Doyle.

(3) -El Prerrafaelismo, o Hermandad Prerrafaelista, surge como corriente artística y literaria en Gran Bretaña hacía la mitad del siglo XIX, dónde se adscriben poetas, críticos, y sobre todo pintores, como Dante Gabriel Rossetti, Everett Millais o Willian Holman Hunt; proponiendo una retorno a estilismos anteriores a Rafael, oponiéndose el manierismo academicista británico. Purismo nazareno o Nazareno es un movimiento pictórico de principios del siglo XIX surgido en torno al romanticismo alemán, que abogaba por una pintura italiana anterior al Renacimiento.

(4) -Participando de la misma estética cuántica, del recientemente desaparecido escritor Gregorio Morales Villena.



“Navegando sin rumbo fijo” 
(Primera parte)


"Era la puerta para la cual no hallaba llave.
Era el velo, a través del cual no pude ver”

La Araña y la Mosca
El Templo de Yun-Shatu

Robert E. Howard



“La araña”

        Oscura como el mojón de un carbonero, una araña se desliza ágilmente sobre la superficie rugosa y repleta de astillas de una vieja mesa de pino flamenco, antaño tan joven como la araña. Se arrastra mostrando sin embargo cierta dosis de nerviosismo en su ademán, pero decidida en el propósito que parece impulsarle hacia delante, más allá de lo evidente, demostrando en su frenética carrera ese tipo de determinación que nace tan sólo de la desesperación, de la necesidad. Quizás sólo semejante a las fiebres que producen la verdadera hambre y la verdadera sed.., sobre todo la sed. Tan solamente mitigada por el débil velo que proporciona la forma y un método, frutos ambos de años de experiencias. Casi podría decirse, que siguiendo una cierta pauta, técnica repetida, ensayada en mil y una ocasiones, una rutina largamente adquirida. Como si tras aquella acción básicamente instintiva, se ocultara una realidad tan caótica y obsesiva, como indescriptible con simples palabras es el horror que encierra.

  Rectando inexorable a través de aquella maldita “Balsa de Medusa”, hacia la transparente extraña red cilíndrica de cristal, que se le presenta como un oasis bienaventurado, en medio de un árido desierto, erial de ansiedad. Una isla solitaria perdida en la inmensidad oceánica, una isla de cristal, la isla ignota de San Borondon; de una naturaleza telúrica tal que tan sólo una luna llena puede comparársele. En cuyas volcánicas entrañas se agitan minúsculos mil y un insectos formando enjambre, una masa informe, un néctar tan oscuro como el hollín que ensucia los muros de la estancia. De un color tinto como el mosto que nace de las negras perlas que produce siempre forzado el limo primigenio de estas tierras, insultantemente fértiles y de perenne humedad al Oeste del Rhin, a cuyo pajizo sabor suelen ser tan aficionadas tanto sus gentes como sus moscas.

  Y justo antes de que aquel torrente de abominación se asiente definitivamente sobre el crisol multiforme que lo recoge, cayendo sobre la extraña tela de araña; como si, de un chorro divino o maná celestial brillante, vertido desde algún inaccesible limbo dionisiaco, repleto de reflejos, como el manto azul del firmamento lo está de estrellas, se tratase. Cuando aún no se ha posado sobre ésta el último de los alados, casi desafiando las leyes de la física humana, rebota y vuelve a alzar el vuelo, levitando por un momento sobre la informe masa de abajo. Como si con tal gesto de desesperación, resquicio último de conciencia individual, tratase de huir inútilmente de un inexorable final, resistiéndose sin esperanzas de éxito a la atracción de rémora ejercida por aquellas turbias aguas, de aquel diminuto mar orgánico emponzoñado, de forma circular y en ebullición, que le llama con cantos de sirenas hambrientas, cuál ulises anónimo.

  El ceniciento arácnido entre tanto, con un movimiento espasmódico se alza impulsado por la fuerza de sus cinco patas, voraz, ávido, hacía la trampa continente, que atrapa en un frío abrazo de ansiedad y pasión mal correspondidas. Duda por unos instantes más, tan sólo unos fugases segundos, que sin embargo se le antojan eternos e intemporales. Vacilante, sopesando las consecuencias de sus actos, quizás arrepintiéndose en último extremo, recordando otros tiempos mejores, tiempos en los que no servía sólo como un mero instrumento de aplicar pequeñas dosis calculadas de agridulce y húmeda tortura. Benditos días pretéritos que quedaron muy atrás, que ahora le parecen tan lejanos y remotos, como irrecuperables;   momentos felices que cada vez más le cuesta retener en la memoria. Días en los que se la consideraba orgullosamente mano y no araña, y respondía presta como tal al requerimiento de la mente que la dirigía, al de sus propios deseos, sosteniendo el pincel, a veces la pluma, en ocasiones la espada; acariciando el rostro y enredándose entre los cabellos trigueños de aquella mujer cuyo nombre no le corresponde pronunciar. No como el apéndice del ser sin nombre que antes se llamó a su vez hombre. La mano de un hombre, y no la de la sombra de ojos de odiseo, que sigue obligándola semiconsciente en su empeño o tarea fatua de autodestrucción. Ligadas por la naturaleza de las cosas o por el capricho de los dioses, atrapados juntos en un destino de dimensiones prometeicas. Un hombre marcado por su pasado, capitán y grumete, polisón y galeote, de una siniestra nave llamada “Nostromo”. Sin velamen, desarbolada ya, desprovista de tripulación; sin contramaestre ni timonel; sin patria, ni bandera.., salvo quizás, la de las tibias y la calavera.


(Continuará…)


José Gil
Verano del año 2015



FLAMENCOS DE TOMBUCTÚ
Edificio del Zoco de Artesanía
Plaza Peones, s/n, C.P: 11403 - Jerez

E-mail: flamencosdetombuctu@yahoo.es


viernes, 31 de julio de 2015

"EL SUEÑO DE LA RAZÓN ENGENDRA MONSTRUOS"


 



 
 
        -Mañana, sábado 1 de Agosto, Flamencos de Tombuctú edita en la Red el primer cuaderno de “EL SUEÑO DE LA RAZÓN ENGENDRA MONSTRUOS”, un espacio dedicado a la literatura de horror y misterio. Con “La Araña”, primera entrega del relato “Navegando sin rumbo fijo” de José Gil.

martes, 21 de enero de 2014

JOYANKA de José de los Camarones

Cartel "JOYANKA", obra del equipo de diseño FdT, sobre una pintura de J. Gil
 
13 de Febrero
21 h.
Sala Compañía - Jerez de la Frontera
Entradas 10 €
Flamencos de Tombuctú (Zoco), Plaza Peones s/n, Jerez)
 


JOYANKA
José de Los Camarones

 
“Joyanka: composición de las palabras joya y hoyo”.
José de los Camarones

“Para volar, debes amar el viento…”
Alfonso Lara Castilla


 
Sobre el de los camarones…
       
        José de los Camarones, José Galán, antaño conocido por otro nombre artístico, “ya no me hablo con ese hombre”, nació para el Flamenco, durante la primavera del año 1955, en uno de sus solares emblemáticos, el de San Miguel de Jerez de la Frontera. “Al escuchar aquel primer llanto que más pronto que tarde se tornaría en seguiriya, soleá, toná, o unos fandangos, la Plazuela entera cual gran corrala de vecinos lo celebró por bulerías”. Al poco recabó en la cercana hoyanca, un lugar físico, estigmatizado por la impronta del arrabal y del ejido, y a decir de muchos de los que allí habitaron, también un estado mental.
       
        Hijo de un mariscador, vástago de la humildad y la pobreza, faenaba como aquel en el limo primigenio que inunda los esteros de la cercana Bahía. Comprometido y reivindicativo hasta la médula, el joven José no fue ajeno a la realidad de su tierra endémica en desigualdades de todo tipo. A resultas, estas circunstancias adversas son determinantes a la hora de afrontar su cante, su compleja personalidad, y su forma de entender e interpretar el flamenco; constituyen junto con sus aspiraciones, ansia de vida y cualidades innatas, claros ejemplos de su forja como persona y cantaor.
       
        José de los Camarones ha sido llamado a destacar en este arte, la afición y la crítica especializada así se lo reconoce a lo largo de su dilatada trayectoria profesional. En su haber, el merecido galardón “Melón de Oro” del festival de Lo Ferro (Cartagena) en 1998. Pletórico en registros sonoros, pero con una característica forma de calibrar el impacto que produce su interpretación de los diferentes palos del cante, que domina en abundancia; un repertorio singular que abunda en el sincretismo, bebe de la fuente de los maestros sufíes, y de la mística española de Santa Teresa y San Juan de la Cruz, frecuenta la poesía andalusí, y a los clásicos del siglo de Oro; su “heterodoxia” no es gratuita,  paradójicamente consiste en revisar la tradición. En alguna ocasión y en referencia a este hecho, se ha descrito a José como “uno de los últimos dinosaurios del flamenco”, comentario que alude a su proceder y a la consideración para con un arte, que él sabe vivir y ejecutar como pocos, con absoluta maestría, pero sobre todo a la impronta de genuino calado que le entronca con los grandes maestros pretéritos que lo encumbraron. Sapiencia que se ha visto reflejada en posteriores grabaciones como“Cuatros jinetes negros”, “El cante en su pureza”, o este, por el momento su último trabajo, “Joyanka”, que ahora lleva y adapta a los escenarios.
       
        Empero esas inmisericordes moiras que intervienen en el destino de cada hombre, en ocasiones hacen pagar un elevado peaje por el tránsito. En tal sentido la trayectoria vital y profesional de José “el de los camarones”, ha constituido de continuo un auténtico acto de supervivencia tanto anímica como artística. Al infortunio, y en cierta medida, al propio éxito mal digerido, habría que añadir ese no sé qua trágico que suele acompañar a aquellos que deambulan entre los claros oscuros que configuran el retablo flamenco del cante. Donde el vino ofrecido al victorioso héroe no sólo hay que saber beberlo, además como sentencian los viejos del lugar, hay que saber mearlo, y donde la corona áurea de laureles, el tiempo, demuestra que de latón es…
       
        José ha sido todo esto y más, para y por el cante, en el que ha experimentado y saboreado las mieses de la victoria, y la hiel de la derrota, pero ante todo y a pesar de todo, José Galán, “el de los camarones” ha ejercido de él mismo, sabiendo sobreponerse a todo y atreviéndose a vivir la vida del cantaor sin restricciones artísticas, ni complejos, salvo la del respeto por un arte que le inflama el corazón e inspira. Es por esto que JOYANKA, es también un claro homenaje repleto de rabia vital y de amor al cante y al Flamenco. Audentes fortuna iuvat ” =(La fortuna sonríe a los audaces) la célebre frase de Virgilio admite en una interpretación libre aquello de “los dioses favorecen a los que se atreven”, y José, a tenor del afecto que le profesan las musas, debe de ser uno de sus hijos predilectos.


Sobre la hoyanca-Joyanka... 
       
        Cuando se busca refugio en lo que uno fue, y no volverá a ser, de alguna forma se está en la hoyanca, en el hoyo; un lugar donde el estado anímico transciende al físico, al material, al geográfico. En cambio, si se transita la curvatura de la memoria a la inversa, y se emplea el arte como instrumento, para el caso, el cante, se encontrará en otro bien distinto, aquel horizonte que propicia el flamenco cuántico que José de los Camarones profesa, y que localiza en la Joyanka. La hoyanca, que vio crecer a José, se ha tornado en algo distinto, por medio de esa extraña alquimia que es el cante, se transmuta en metal precioso, la hoya en joya, algo brillante, transcendental... en palabras de José: “una joya que brilla en el fondo de un pozo, de un hoyo…”. Precisamente de esto se trata, de copilar este proceso, común a tantos artífices del flamenco, que desde lo humilde y difícil, transcienden, alzando el vuelo como lo hacían en imposibles acrobacias aquellos “toreritos” (libélulas) y “lúas” (aludas) de nuestra infancia, desde los espinosos cardos borriqueros. Buena prueba de ello es José de los Camarones, y esta, su obra, JOYANKA, lo viene a demostrar.
       
        JOYANKA se desarrolla escénicamente en clave de simbolismo narrativo, aprovechando el lenguaje y posibilidades dramáticas que brinda el cante de José. Para ello emplea toda la panoplia de palos, de estilos flamencos, y de recursos expresivos que le caracterizan; en simbiosis con el arte flamenco desarrollado por aquellos artistas que le acompañan para la ocasión. Exigente como nadie en lo tocante a la puesta en escena de su arte, rayando en lo obsesivo, se hace acompañar por perfiles flamencos de idénticas características perfeccionistas. En esta suerte junto a él: Paco León a la guitarra, Alicia de Pepa al baile, Manuel Soto “el Bo” y Chicharito de Jerez a las palmas y el compás, y la introducción al cante de su propio hijo, Miguel Ángel Núñez.
       
        Con JOYANKA, José de los Camarones, se expone desnudo, sin trampa ni cartón, visceral, para con el arte, razón de su ser, ante un público que en su caso sabe también ser exigente. Ofreciendo toda una sinfonía de lo que él entiende por cante, y flamenco; en clave de narración que detalla más una metamorfosis que una descripción lineal de acontecimientos, en la que pretende reflejar su propia trayectoria y evolución como cantaor y persona, desde aquella hoyanka a esta joyanka, su JOYANKA. En el discurso y en los silencios de esta obra, radican las claves de un guión que remiten a esta metáfora y al escenario donde se desarrolla, la hoyanca idealizada de su pasado, que torna en estado mental más que físico, y la joyanka anímica actual de su flamenco. En una suerte de viaje catártico interpretativo en el que se convierte en actor de su propia odisea, cantor de su romance, encarnando al personaje de su vida.
       
        JOYANKA, ofrece al público como Prefacio en la ouverture, una toná, no podía ser de otra manera tratándose del de los camarones, que emula así al jazán o al muecín, y rememora su letanía de toque de atención, como cuando por cantiñas pregonaba el contenido de su cesto de mariscos; le siguen una soleá, tarantos, rondeñas y verdiales; unos tientos rematados por tangos, alegrías, seguiriyas; palos a los que se suma la canción “En calma la noche”; concluyendo a modo de Epílogo, con su famoso “Pregón de los camarones”.


José Gil Valencia
FLAMENCOS DE TOMBUCTÚ

jueves, 11 de julio de 2013

Letristas Flamencos de Lebrija / Reseña Libro




Reseñas de Libros de “La Materia Flamenca”
 
 

“Letristas flamencos de Lebrija”

Calor, libros, y flamenco…
   -Ayer al caer la tarde, tuve la oportunidad de conocer en persona al señor Ricardo Rodríguez Cosano, durante la presentación en Jerez de uno de sus más recientes trabajos,”Letristas flamencos de Lebrija”. Maestro y flamencólogo nacido en Casariche (Sevilla), lebrijano también, desde que llego destinado a ocupar plaza de maestro de escuela a aquella localidad, e hijo adoptivo de la misma desde 1998. Es un prolífico investigador, autor y colaborador de libros y publicaciones especializadas sobre la materia flamenca, ejemplos claros de esta labor son sus libros Cantaores de Lebrija en el Recuerdo”,Estilos del cante flamenco”, La Saeta, en Lebrija”, o “Vivencias Flamencas de Curro Malena” (este último en colaboración con Manuel Zarzuela Labrador).

 Aún reinaba la calor en las calles de Jerez, pero algo de la húmeda briza de las marismas del Guadalquivir le había acompañado, y el coqueto patio del Centro Andaluz de Flamenco en el que recibió a cuántos quisieron escucharle, hiso él resto. Al igual que la amabilidad del personal de esta institución, siempre resueltos en atenciones para con el visitante, pero sobre todo haciendo gala de sinceridad en su labor, cosa que dada la materia con la que tratan, el flamenco, requiere si cabe de especial sensibilidad, y es de agradecer.

 La exposición que Rodríguez Cosano realizo sobre el contenido de su libro, o mejor sobre la esencia telúrica en forma de lirica que resuma de entre sus páginas, resulto amena en toda la amplitud de la palabra. Sencillo en las formas, y explicito desde el territorio de lo sentido, pero sin descuidar el dialogo técnico, esto es en la didáctica, ejerciendo en todo momento su condición de maestro, a pesar de haberse jubilado profesionalmente de la enseñanza, adelantando algunas de las peculiaridades de este trabajo, recitando letras contenidas entre sus páginas, trayendo con ello a la tarde, ahora algo más soportable en lo climático, esos aires de su tierra de adopción, Lebrija, tan cercana.

 Se hiso acompañar para esta faena de buena cuadrilla. En primera instancia para ilustrar su conferencia “Los cantes sin guitarra”   (naturalmente sin el acompañamiento de está), de Luis García “El Chiri”  junto a la intervención del propio autor alumbraron lo que se podría calificar como de un ejercicio de antropología musical in situ, con cantes de labranza, de ciega, de trilla, a medio camino entre el folclore y el flamenco. Devino aquello luego, sin forzar los arreos, suavemente, de forma natural, en un pequeño recital de la pareja formada por la cantaora Ani Zambrano, y del guitarrista Juan Carrasco. Gente alegre y sencilla, que ya llegando al final del acto, tuvieron a bien el introducir unos cantes que rápidamente trajeron a la concurrencia reminiscencias de las livianas y de serranas, y que Ricardo Rodríguez Cosano ha bautizado, presentándolos con la aclaratoria denominación de “rocieras”, calificándoles de palo de nuevo cuño.

 Se aplacó un tanto aquella calor con la llegada de la noche, y paseando de regreso a casa, tras pasar un rato por la librería, pensando en el lugar más a propósito en el que colocar los libros de  Ricardo Rodríguez Cosano, recientemente recibidos, no pude substraerme del eco de aquellos cantes de labor que entre otros acababa de escuchar, y ante las dificultades que seguro esperaban al día siguiente, que de esas siempre abundan, se me arranco un involuntario arre mula, y una sonrisa. El calor.., el flamenco.
 
 

 

 Tanto el mencionado libro ”Letristas flamencos de Lebrija”, así como otros títulos del mismo autor, y otros muchos de la materia flamenca se encuentran disponibles en nuestra librería “Flamencos de Tombuctú”, instalada en el Zoco de Artesanía de Jerez de la Frontera, en Plaza Peones s/n, o bien siendo solicitado a través de nuestro servicio de envío por correo. Para ésta y otras cuestiones pueden contactar con nosotros bien por teléfono: 681.277.909 ; correo electrónico: flamencosdetombuctu@yahoo.es ; cuenta en Facebook: Flamencos de Tombuctú; o dirigiéndose a nuestro blog http://flamencosdetombuctu.blogspot.com/
 

sábado, 22 de junio de 2013


FLAMENCO y SOLIDARIDAD
Por encima de cualquier otra consideración
 

CARTA DE NATURALEZA DE UN CARTEL

 -Cuando varios amigos de Flamencos de Tombuctú, nos propusieron el colaborar en este proyecto solidario del mundo del flamenco jerezano (se trata de ayudar a la apertura de un nuevo comedor social), apelando a nuestra idiosincrasia, y especialización como librería, estudio y taller. Contribuyendo para ello con el diseño y realización de un cartel cuyo objetivo debía ser el publicitar el acto que en aquellos días se ponía en marcha, no lo dudamos, el fin, por encima de cualquier otra consideración lo merecía. Este es pues el resultado, el cual esperamos, haya servido al propósito que se le encomendó, desde que se presentara oficialmente al público el pasado viernes, 7 de junio.
 

 Para nosotros constituía pues, y por partida doble todo un reto. En primer lugar el de corresponder por encima de otras consideraciones a lo demandado por una iniciativa tomada para paliar en la medida de lo posible una necesidad básica, cada día más acuciante en Jerez. Y por otra parte, responder de forma profesional, a la confianza vertida hacia nuestra labor por todo aquel grupo heterogéneo de colaboradores en el acto, eligiéndonos;  tarea que hemos pretendido abordar desde la base de una estructura clásica de cartel tipo velada flamenca, pero sin traicionar ni un ápice su verdadera razón de ser, e incidiendo en nuestra particular fórmula de concepción como equipo de estudio y taller de producciones gráficas. Que para la ocasión se basa en la utilización de una obra pictórica, un retrato, en combinación con una dinámica eminentemente práctica en el diseño, y altamente comprometida con las posibilidades que ofrece el formato elegido, que incluye una información clara del ¿por qué? , y del ¿quiénes?

Implicaba no obstante, además una responsabilidad, la que supone el plasmar en un cartel la esencia de un acto de apoyo, que reúne no sólo a un amplio elenco de artistas flamencos, profesionales de la comunicación, y una legión de colaboradores. Unidos para la ocasión bajo un slogan que en una frase pretende sintetizar la empatía activa de estos a través de su calidad humana puesta al servicio de la causa común, respondiendo con su arte y profesionalidad a un momento de acuciante necesidad básica, que vive en estos días de crisis y escándalos el pueblo de Jerez.

 En líneas generales la idea inicial del cartel se esbozó a partir de la plasmación de una mirada que se presume flamenca donde las haya como premisa, y de toda la carga semiótica contenida en esta. Un mensaje que transmitir de forma visual, sirviéndonos para la ocasión de un rostro, que si bien no resulta anónimo para muchos de los aficionados al flamenco, y por descontado al resto de la profesión, no por ello dejaba de ser representativo como imagen expresiva de lo que se pretendía comunicar en el cartel. El rostro de una de estas personas que recogía el guante de la arena hace ya semanas, aquí el retrato del cantaor jerezano José de los Camarones, se torna en crisol de esos otros muchos rostros, representando la encomienda que todos hemos aceptado, con su mirada. Proyectando  un mensaje de demanda hacia el interlocutor, que para la ocasión es el pueblo entero de Jerez, precisamente por el brillo de vitalidad que se desprende de su mirada al reflejarse la tensión contenida.

 Hemos intentado, en este sentido, que el cartel de algún modo se tornara espejo a ojos de buen cubero,  al reflejar en una segunda lectura posible, una mirada janua, desgarrada por la fatiga a la vez que incombustible ante el desánimo. Que traslade un toque de atención a la sociedad en general, pero también un mensaje de vida y dignidad ante la adversidad, manifestado en la recreación, esa clase de solidaridad que muchos de los artífices en el fecho del flamenco, a veces, en tantos sentidos igual de esmayaos (entiéndase aquí como desmayo ante las circunstancias), suelen poner al servicio de sus semejantes cuando estos lo necesitan. Recoger esta particular mirada del asunto en un cartel, que además, no nos conformábamos, como ya se ha apuntado, queríamos que estuviera construido por elementos estilísticos tradicionales (un retrato de un cantaor representativo), ya  constituía todo un reto, un objetivo el cual desconocemos si hemos logrado, pero que al menos hemos afrontado con entusiasmo.

 Sospecho, a propósito de lo anterior, que a algunos de los que hemos estado trabajando en este proyecto desde hace tiempo, pues no es cosa improvisada, a la hora de buscar referencias  que pudieran sintetizar de algún modo toda esta carga emocional, tal vez se le hayan despertado, contribuyendo a reforzar anímicamente el mensaje que se intentaba proyectar, como es el caso del que esto escribe a la hora de afrontar la fábrica de este cartel, recuerdos de la niñez, y estos le llevaran a buscar esa percepción de algo a la vez cotidiano, sencillo, pero tan sublime de la condición humana como es el acto de ofrecer en forma de humilde alimento mundano, incluyendo algo más en el bollo, educación y una cultura ancestral de hospitalidad, que honro en su tiempo a muchos de nuestros antepasados. No resultará tarea difícil el evocarlos, encontrándola  a buen seguro en aquella imagen de solidaridad que muchos retenemos, que se vivía en las corralas y casas de vecinos, pónganse por caso, del Arco de Santiago, o en la Plazuela, pero que bien se puede extrapolar en la práctica a todo Jerez. Costumbres, con razón de ser (materia propia de la antropológica que guardaremos para mejor ocasión), en algún caso hiperbólica, extremo adoptado por muchas de nuestras abuelas, madres y tías, caso de mi propia familia, en donde no faltaba el café para todos, para propios y extraños, y una rebanada de pan con manteca colorá; y llegado el caso de socorro mútuo ante la adversidad no sólo practicado ante el familiar o el amigo. Estos flamencos de ahora, que tienen a bien el ofrecerse con este acto para con sus paisanos más necesitados, muchos vástagos de aquellos payos y gitanos, a buen seguro que honran esta memoria colectiva de solidaridad de todo un pueblo, el jerezano.

 Ahora tal vez sea tiempo de dejar hacer al corazón, posponiendo por un momento los mil reproches y justas demandas, apoyando esta iniciativa, con un donativo de 8 euros de quien pueda permitírselo, a cambio los corazones de todos, a buen seguro, esta noche de sábado, latirán por bulerías, y seguramente la disponibilidad de ánimo, permita luego, el mirar cara a cara el rostro del verdadero problema.
 
 Flamencos de Tombuctú. En Jerez de la Frontera, 20 de junio del año 2013
 
Posdata:
 -Queremos aprovechar para recordar a todo el que se encuentre interesado en asistir a la velada flamenca de esta noche, que aún se pueden adquirir las correspondientes entradas para contribuir a esta iniciativa en las puertas de la Sala Paúl.

miércoles, 27 de febrero de 2013

TABULAE FLAMENCA; Cuaderno #1



TABULAE FLAMENCA; Bohemía, Romántica, Gitana
Cuaderno número 1

 Estimado lector.
 El próximo jueves día 7 de Marzo, a las 19,00h. se presenta oficialmente el primer cuaderno de TABULAE FLAMENCA, en su versión digital, durante el transcurso de un acto titulado “Libros, Flamenco y Gitanos” en el incomparable marco del Centro Andaluz de Flamenco de Jerez. No obstante el interesado en los contenidos de este primer cuaderno de TABULAE FLAMENCA, desde este momento puede acceder a su versión digital por medio del enlace:




 De forma previa, un adelanto de estos contenidos ha sido ya enviado a diferentes personas y entidades susceptibles de su interés.
 
 Deseamos contar con la complicidad de aquellos a los que agrade esta iniciativa, solicitando si lo estima oportuno su colaboración en su difusión.
 En justicia queremos aprovechar además el espacio, y no sustraernos de agradecer a todas aquellas personas, instituciones y empresas que han tenido a bien el aportar su esfuerzo e interés para con este primer cuaderno de TABULAE FLAMENCA, ya sea como autores de los diferentes trabajos que aparecen entre sus páginas, en las labores previas de documentación, o por medio de su colaboración en su producción.
 Esta presentación aprovecha la circunstancia de un acto mucho más amplio organizado por la librería-estudio Flamencos de Tombuctú con motivo de su campaña de difusión de la lectura de libros sobre flamenco, que ha contado para ello con la gentil colaboración del Centro Andaluz de Flamenco, que en torno a la relación entre los libros, el flamenco, y los gitanos, tomará como motivoprincipalla exposición ante el público de un libro que bien puede resumir el enunciado “Por las Vereas del Cante”, que entre otras cosas realiza un análisis crítico de la forma en que otros autores y obras han abordado con anterioridad el tema. Sus autores Francisco Dodero Martín y Gabriel Romero Rubio, disertarán sobre el contenido de este interesante título. Durante este acto el cantaor jerezano José de los Camarones y el compositor Antonio Jesús García Sánchez, mantendrán un “duelo” poético, el primero interpretando soleares, el segundo recitando haikus, una forma de poesía japonesa tradicional. Este ejercicio de mixtura cultural pretende escenificar esa extraña fascinación existente entre ambos mundos.
Esperamos contar con tu presencia.
Un cordial saludo,
FLAMENCOS DE TOMBUCTÚ